Música y comunicación. Parte I: como empezó todo

Publicado en ene 26, 2015 en blog, Fundamentos de musicoterapia | 0 comentarios

La utilización de la música como medio de comunicación comenzó en épocas muy remotas, y se desarrolló junto con la evolución del ser humano a lo largo de los siglos, adaptándose a las diferentes situaciones socio-culturales de cada país y a su momento histórico.

Un poco de historia

 

musica y comunicacion Ya en la época prehistórica, la necesidad de comunicar llevó el hombre a crear sonidos     adaptados a cada situación y a explorar las posibilidades que tenía a su alrededor. En el    paleolítico lo primero que utilizó fue su propio cuerpo, el palmeo de las manos, el batir los  pies y las diferentes modulaciones de su voz. Poco a poco se fueron añadiendo objetos de la  naturaleza para incrementar la eficacia y los matices de los sonidos: dos palos o dos piedras  percutidas, semillas de árboles sacudidas en un cuenco, huesos de animales en los cuales se  soplaba obteniendo sonidos agudos. En el neolítico hay constancia de los primeros  instrumentos de cuerda, fabricados con tendones de animales tensados entre palos. 

Así fueron apareciendo los primeros parámetros de la música que el hombre utilizó para enfatizar el significado de su producción sonora. El ritmo fue seguramente el primero, siendo algo común a todos los seres humanos de todas las épocas y lugares (el latido del corazón, el ritmo de la respiración, el fluir de la sangre). Los otros eran intrínsecos a los sonidos que se iban produciendo: la intensidad, el timbre, la frecuencia y la duración.

El hombre empezó a reconocerlos y a buscarlos intencionalmente, modificando los instrumentos que fabricaba: aprendió a manejarlos de diferentes maneras, cambiando el tipo de golpe o la manera de soplar. Estaba naciendo la comunicación. De esta forma ya se podían comunicar eventos importantes de la vida diaria: para avisar de un peligro inminente, para anunciar la llegada de alguien, para acompañar un fenómeno atmosférico.

Al mismo tiempo empezó a aparecer otro aspecto muy importante de la vida diaria: el utilizo del sonido y del ritmo para comunicarse con los espíritus del más allá, y así favorecer la cosecha, pedir la lluvia, alejar la sequía, favorecer la fertilidad de la mujer etc. Aparece así el sonido como medio de comunicación entre el hombre y la esfera de lo transcendente; algunos sonidos de la naturaleza, como los truenos, eran interpretados como la voz de dioses poderosos a los cuales había que dedicar ceremonias sagradas para calmar su rabia y convertirlos en aliados.

Las ceremonias sagradas se convierten en un momento de cohesión y agregación social, y el hombre empieza a descubrir otro aspecto de la producción sonora: el disfrute. Empezó así la búsqueda de combinaciones agradables de sonidos, y con ellas la melodía y la armonía: la producción musical se enriquece poco a poco con el fin de crear algo puramente estético, acompañándolo con movimientos del cuerpo. 

Otro evento importante fue el encuentro de la música con la palabra: nacen las canciones y empieza a reforzarse elmusica y comunicacion2 uso de la música como medio de comunicación. Las canciones sirven para contar un acontecimiento o una historia, y en el medioevo nacen los Cuentacuentos (en italiano menestrelli), músicos expertos en tocar el laúd que eran pagados para entretener los regentes con sus canciones del contenido cómico y fantástico.  

 

La música como símbolo de rebelión

 

En tiempos de guerra o de represión la música adquiere un papel de protagonista como símbolo de rebelión. Nacen canciones a través de las cuales la población puede desahogar su dolor y, muchas veces, las ideas contra el régimen que sería peligroso expresar a través de la palabra hablada o escrita. Muchas de ellas se convierten en un lema que se erige a representar un grupo.

Durante la represión nazi, por ejemplo, en los guetos y en los campos de concentración, abundan las canciones revolucionarias, con textos que empujaban a la resistencia o expresaban el desprecio hacia la cultura del opresor, al mismo tiempo que intentaban levantar el ánimo y mantenían viva la conciencia social y la identidad cultural de las poblaciones reprimidas. La música fue una forma de reafirmar los vínculos con una identidad nacional y con el sentido de la comunidad. La declaración de un sobreviviente a un campo de concentración es conmovedora y reveladora: “Es casi increíble el poder de nuestro canto, (…) queríamos expresar nuestro desprecio y nuestra resistencia a la bestialidad y al tedio que nos rodeaba”. En muchos casos los textos tiene un doble significado, las palabras incluyen un código que sirve para comunicar planes de revolución, para fijar citas en horas y lugares concretos para intentar rebelarse al opresor.

Los presos en las prisiones a veces consiguen comunicarse entre ellos o con alguien al exterior entonando canciones conocidas a las cuales les cambiaban las palabras con otras del contenido subliminal. Además la música existe sólo en el presente, y no deja traza de su existencia, como la pintura o la escritura, por esto se convirtió en el medio ideal para expresarse sin correr el riesgo de ser descubiertos: en el momento mismo en el que nacía ya se había extinguido, y se podía trasmitir de boca en boca sin necesidad de ponerla por escrito.

Otro ejemplo del paralelo música-opresión-rebelión se puede encontrar en la América de los años ’70, con el nacimiento de la música soul, que adquiere un valor de símbolo dentro del contexto social y es el emblema de la reivindicación de los derechos raciales.

 

¿Por qué la música es el medio más elegido para las reivindicaciones?

 

musica y comunicacion 3 El poder de evocar y de potenciar las emociones hace de la música un instrumento  fundamental a la hora de infundir coraje, fomentar la unión e inspirar la acción. Si,  por ejemplo, pensamos en una marcha militar, nos damos cuenta que ese ritmo  estimula la autoafirmación por tener características específicas que incitan la  agresividad, a la vez que el movimiento físico.

 

 

Cabe destacar que la música es un arte al alcance de todos: no es discriminadora, llega a todos los niveles de la sociedad y, lo más importante, puede ser escuchada, cantada o tocada incluso sin tener alfabetización. La música popular es gratis, no hace falta tener dinero para escucharla, y todo el mundo puede producir música o cantar, aún sin tener conocimientos musicales.

Finalmente: para escuchar música no hace falta interrumpir nuestra actividad, puede acompañarnos durante el trabajo e incluso mejora el rendimiento del mismo, o de la actividad física. En todo esto la música sigue comunicando su mensaje: a pesar de que no estemos concentrados y que aparentemente no estemos escuchando, nuestro cerebro está percibiendo las ondas sonoras y está grabando en su memoria el mensaje musical. Lo podemos comprobar cada vez que se nos mete un motivo en la cabeza por haberlo oído unos segundos sin darnos cuenta.

 

Bibliografía: 

Dario Viganó: “I sentieri della comunicazione: storie e teorie”. Rubettino Editore, 2003

Miguel de Aguilera Moyano: “Comunicación y música, vol I”. UOC, 2008

Terence McLaughlin: “Music and communication”. St Martin’s press, 1971

Shirli Gilbert: “La música en el Holocausto” Ed. Eterna Cadencia, 2010

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